Books Should Be Free is now
Loyal Books
Free Public Domain Audiobooks & eBook Downloads
Search by: Title, Author or Keyword

La Niña de Luzmela   By: (1869-1955)

Book cover

First Page:

LA NIÑA DE LUZMELA

CONCHA ESPINA

LA NIÑA DE LUZMELA

1922

PRIMERA PARTE

I

Habíase convertido don Manuel en un soñador quejoso. Hacía tiempo que parecían extinguidas en él aquellas ráfagas de alegría loca que, de tarde en tarde, solían sacudirle, agitando toda la casa.

En tales ocasiones, parecía don Manuel un delirante. Todo su cuerpo se conmovía con el huracán de aquel extraño gozo que le hacía cantar, correr, tocar el piano y reirse a carcajadas. Mirábanle entonces, compadecidos, los criados, y la vieja Rita, haciéndose cruces en un rincón, desgranaba su rosario a toda prisa, murmurando:

Son los malos ..., los malos ...; siempre estuvo el mi pobre poseído....

Carmencita seguía los pasos acelerados de su padrino, pálida y silenciosa, prestando un dulce asentimiento a aquella alegría disparatada y sonriendo con mucha tristeza.

En algunas de estas extrañas crisis don Manuel tomaba entre sus manos ardientes la cabeza gentil de la niña y, mirando en éxtasis sus ojos garzos y profundos, le había dicho con fervor:

Llámame padre..., ¿oyes?... llámame padre.

La niña, trémula, decía que sí.

Y pasado el frenesí de aquellas horas, cuando el caballero, deprimido y amustiado, se hundía en su sillón patriarcal a la vera de la ventana, llamaba a Carmencita, y acariciándole lentamente los cabellos, le decía «a escucho»:

Llámame padrino, como siempre, ¿sabes?

También la niña respondía que sí.

Aquel día don Manuel sentía en el pecho un dolor agudo y persistente, un zumbido penoso en la cabeza.... ¿Iría a morirse ya?

El hidalgo de Luzmela aseguraba que no tenía miedo a la muerte, que habiendo meditado en ella durante muchas horas sombrías de sus jornadas, no había salido de sus fúnebres cavilaciones con horror, sino con la mansa resignación que deben inspirar las tragedias inevitables.

Sin embargo, don Manuel estaba muy triste en aquella tarde oscura de septiembre.

Miraba a Carmen jugar en el amplio salón, con aquel apacible sosiego que era encanto peregrino de la criatura. Todos sus movimientos, todos sus ademanes, eran tan serenos, tan suaves y reposados, que placía en extremo contemplarla y figurarse que aquellas innatas maneras señoriles respondían a un alto destino, tal vez a un elevado origen.

Podía fantasearse mucho sobre este particular, porque Carmencita era un misterio.

En uno de sus viajes frecuentes y desconocidos, trajo don Manuel aquella niña de la mano. Tenía entonces tres años y venía vestida de luto.

El caballero se la entregó a su antigua sirviente, Rita, convertida ya en ama de llaves y administradora de Luzmela, y le dijo:

Es una huérfana que yo he adoptado, y quiero que se la trate como si fuera mi hija.

La buena Rita miró a don Manuel con asombro, y viendo tan cerrado su semblante y tan resuelta su actitud, tomó a la pequeña en sus brazos con blandura, y comenzó a cuidarla con sumisión y esmero.

La niña no se mostró ingrata a esta solicitud, y desde el día de su llegada se hizo un puesto de amor en el palacio de Luzmela.

¿Cómo te llamas? le había preguntado Rita con mucha curiosidad.

Y ella balbució con su vocecilla de plata:

Carmen....

¿Y tu mamá?...

Mamá....

¿Y tu papá?...

Padrino....

¿De dónde vienes?

De allí y señaló con un dedito torneado, del lado del jardín.

¡Claro, como las flores! dijo Rita encantada de la docilidad graciosa de la niña.

Rita deletreaba las facciones de la pequeña con avidez, como quien busca la solución de un enigma.

Mirándola detenidamente, movía la cabeza.

En nada, en nada se parece.... El señor es moreno y flaco, tiene narizona y le hacen cuenca los ojos; esta chiquilla es blanca como los nácares, tiene placenteros los ojos castaños y lozano el personal...; en nada se le parece.

Y la buena mujer se quedó sumida en sus perplejidades y enamorada de la niña... Continue reading book >>




eBook Downloads
ePUB eBook
• iBooks for iPhone and iPad
• Nook
• Sony Reader
Kindle eBook
• Mobi file format for Kindle
Read eBook
• Load eBook in browser
Text File eBook
• Computers
• Windows
• Mac

Review this book



Popular Genres
More Genres
Languages
Paid Books